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03 octubre 2015

Iguazú...ahí 365 días al año

Tras un largo viaje desde Cabo Polonio a Montevideo, pasando por Salto y Concordia llegué a Puerto Iguazú. Ahí me esperaba Dario, un amigo de Iguazú con una ganas enormes de vivir y ver mundo.

Nada más llegar me fuí a ver las Cataratas de Iguazú del lado brasileño. Con esto un sello más en mi pasaporte y una experiencia inolvidable. El precio es de 18€ la entrada además del bus que te lleva y te trae. Da igual, lo vale. Cuando llegas, nada más bajarte del bus te encuentras ese espectáculo, justo delante de ti, majestuoso, con una fuerza y eenrgía impresionantes. La pasarela a la garganta del diablo es increíble. La cantidad de agua que ves caer de ahí cada segundo...es impresionante. Aquí usé por primera vez la camiseta colchonera. ¡Fotón!

De ahí de vuelta a Puerto Iguazú y a cenar con Dario en su hotel! Que me encantó esa cena...cuanto la necesitaba. Cierto que el pobre Dario no pudo disfrutar tanto al estar trabajando pero yo lo hice por el.

Al día siguiente tocaba ir a las Cataratas Iguazú pero del lado Argentino, un día completo de caminar y ver de mil y un lugares las cataratas. El precio algo más que en Brasil pero bueno. Mucho más para hacer. De nuevo Garganta del Diablo, mil pasillos a pequeñas cascadas, rincones y aunque había muchas personas se estaba muy bien. Me permití el lujo de ir en el barco a meterme bajo la cascada, muy bueno! Aunque eché en falta mi GoPro, inutilizada durante el viaje.

A la hora de la comida una de las anecdotas del día. Me senté a comer en un banco tranquilamente y cuando me di cuenta había como 9 Guachini rodeandome, todos caminando hacia mi con ganas de robarme el sandwich que tenía. Una pareja de americanos vino en mi rescate y alejarlos de mi. Un rato más tarde lo volvi a intentar y nuevo fracaso. Me volvieron a rodear.

De ahí ya tocaba volver a casa de Dario. Tarde de entreno y salir a comer unas empanadas por Puerto Iguazú. Al día siguiente rumbo a Salta para entrar en Bolivia.

02 marzo 2015

Soy quemero

Estando en Buenos Aires surgió una grandiosa oportunidad, ir a ver a Huracán, esto gracias a Fede! Increíble amigo quemero que me alojó en su casa junto a su novia en San Telmo durante 5 noches.

Aquí explicaré porque soy desde hoy quemero.

Como bien sabe quien me conoce soy colchonero, del Atlético de Madrid, muy fanático, sufridor y llevo tatuado en la piel y en el corazón sus franjas rojiblancas. Se lo que se siente cuando amas a un club de futbol hasta niveles que otros no llegan a entender o creer, pero así crecí y así me siento...rojiblanco hasta lo más adentro de mi ser. 

Ese día cuando salimos a ver el partido sentí amor por un club humilde, de colores rojiblancos, de no muchas alegrías, una hinchada sufridora, que ha peleado mucho por estar ahí, enamorada se un escudo, un escudo que lograba algo histórico para su hinchada y su parte de la capital de Buenos Aires. Gente feliz sabiendo que iba a ver a su equipo en la Copa Libertadores, lo más grande a nivel sudamericano. La hinchada preprada, las banderas, los gritos, las telas gigantes cayendo del fondo, que para este partido eran 3. Deseando llegar al estadio a ver con sus propios ojos algo por lo que llevaba una vida soñando. Seguramente, si les va mal, deseo que no! Se quejen 1 día, pero al día siguiente se despertarán y animarán como siempre, agradecerán y volverán para levantar a su equipo para volver a donde se merece, a lo más alto. Su afición es fuerte y apasionada, no descansa en 90 minutos, salta y canta, grita y anima....rie y celebra...disfruta el momento.

Esto me hace quemero, porque vivo el futbol igual...vi a una aficion que pelea y vive su partido a partido...suerte Huracán!! Gracias Fede!!